• 27 Agosto 2026 - 1:51 PM

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El comienzo de la era de la industrialización de los seres humanos


Por Frank Landimor .Publicado el 2026/08/27 04:56
El comienzo de la era de la industrialización de los seres humanos
Agosto. 27, 2026
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La humanidad avanza a un ritmo vertiginoso hacia un futuro en el que la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales podrían hacer posible una nueva forma de control generalizado. Las sociedades corren el riesgo de convertirse en algo parecido a «granjas industriales de seres humanos». Así lo advierte la reconocida historiadora e investigadora de Harvard Jill Lepore.

En una conversación en el pódcast Hard Fork, de The New York Times, Lepore describe la aparición de un nuevo «Estado artificial». Según su análisis, este podría sustituir gradualmente al Estado-nación clásico y a la democracia constitucional, al erosionar la autonomía humana y desplazar la voluntad libre del individuo.

El «Estado artificial» y el despojo de poder de los ciudadanos

Según Lepore, el nuevo orden mundial que está tomando forma ya no estaría determinado cada vez más por la voluntad de la población ni por decisiones adoptadas a escala nacional. En su lugar, «máquinas pensantes» podrían asumir un número creciente de decisiones en nombre de los ciudadanos. El control de estos sistemas inteligentes estaría, en gran medida, en manos de grandes empresas.

La historiadora estadounidense admite que este Estado artificial todavía no está plenamente configurado. Sin embargo, sus estructuras ya estarían incorporándose deliberadamente a la vida cotidiana. Detrás de este proceso existiría una visión impulsada por sectores influyentes de Silicon Valley: las empresas tecnológicas podrían situar progresivamente su poder por encima de los gobiernos elegidos y de la voluntad de los votantes.

Lepore aborda las dimensiones históricas y políticas de esta transformación en su próximo libro, The Rise and Fall of the Artificial State. A su juicio, el debate público pasa con frecuencia por alto los deseos reales de la población.

La gente no quiere que las tecnologías de IA le sean impuestas sin más. Tampoco quiere enormes centros de datos instalados en sus barrios residenciales. Ahí reside, según Lepore, el núcleo de la crisis actual: en la brecha entre lo que desean las sociedades y la imposición de soluciones tecnológicas contra su voluntad.

Entre el aislamiento digital y la «concentración industrial de los seres humanos»

El punto de partida de Lepore es una pregunta aparentemente sencilla, pero fundamental. Cada vez más personas se ven obligadas a interactuar con sistemas automatizados de atención al cliente y de servicios públicos para obtener siquiera una respuesta a cuestiones cotidianas:

«¿Quién decidió que esta es la manera en que debemos vivir?»

Para Lepore, esta evolución puede representar un retroceso respecto de los logros cívicos y las libertades conquistados a lo largo de generaciones. Funciones que antes correspondían al Estado están siendo asumidas progresivamente por empresas privadas que, al mismo tiempo, controlan partes esenciales de la infraestructura de las comunicaciones digitales.

Mientras que en el pasado la radio y la televisión actuaban como intermediarios de la información política, hoy son las plataformas digitales las que determinan en gran medida qué información llega a los ciudadanos, cómo se desarrollan los debates políticos y cómo se comportan los votantes.

Precisamente ahí ve Lepore una nueva forma de aislamiento. La infraestructura digital puede separar a las personas y, al mismo tiempo, permitir que sean constantemente registradas, clasificadas y analizadas. La historiadora establece una comparación deliberadamente contundente con los procesos empleados en las explotaciones ganaderas industriales: los seres humanos serían cada vez más categorizados e incorporados a sistemas digitales.

El resultado podría ser una disolución gradual de los vínculos sociales, acompañada de una creciente alienación y de un debilitamiento de las relaciones humanas directas.

El mito de la inevitabilidad tecnológica

Para Lepore, la inteligencia artificial no es la única causa de la aparición del «Estado artificial». Sin embargo, sí acelera considerablemente el proceso.

Las personas recurren a sistemas como ChatGPT para tomar decisiones políticas o incluso para averiguar a quién deberían votar, en lugar de hablar directamente con sus vecinos, amigos o expertos locales. Los mensajes políticos se redactan con ayuda de máquinas y las decisiones administrativas se automatizan cada vez más. Al mismo tiempo, aumentan las posibilidades de vigilancia y de procesamiento de enormes cantidades de datos personales.

Por ello, Lepore cuestiona uno de los principales mitos de Silicon Valley: la idea de que el desarrollo de la IA responde a un destino tecnológico inevitable y que las sociedades no tienen más opción que adaptarse a él.

Esta creencia, sostiene, se apoya en dos supuestos fundamentales que considera erróneos.

Primer supuesto: las leyes y regulaciones estatales obstaculizan la innovación. Por ello, el desarrollo de la inteligencia artificial debería quedar lo más libre posible de restricciones regulatorias.

Segundo supuesto: la tecnología sirve automáticamente a la democracia. Los problemas y peligros provocados por las nuevas tecnologías terminarían resolviéndose por sí solos.

Sin embargo, a juicio de Lepore, la historia reciente contradice estas promesas. Esperanzas similares acompañaron la llegada del ordenador personal, de Internet y, posteriormente, de las redes sociales. También entonces se creyó que las nuevas tecnologías traerían automáticamente más libertad, mayor participación y más democracia.

La cuestión decisiva, por tanto, no es qué puede hacer tecnológicamente la humanidad, sino qué tipo de sociedad quieren realmente los seres humanos.

Lepore defiende la necesidad de preservar la capacidad humana de decidir frente al determinismo tecnológico. Las sociedades deben conservar el derecho a decidir por sí mismas cómo quieren vivir y qué papel desean que desempeñen la inteligencia artificial y las demás tecnologías en sus vidas.

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